SALUD MENTAL Y TRANSTORNO ANSIOSO DEPRESIVO

Desde la Organización Mundial de la Salud advierten sobre un aumento considerable de patologías y trastornos mentales provocada por los efectos del confinamiento por la COVID-19 en 2020. Por ello, desde esta plataforma, queremos explicar y aclarar algunas dudas que pueden surgir sobre uno de los trastornos que más ha llevado a las personas a pedir ayuda psicológica tras la pandemia, el trastorno ansioso depresivo.

Uno de los agravantes de este trastorno, tiene que ver con la comunicación impersonal -a través de plataformas online- que tuvimos que llevar a cabo durante el confinamiento, alejándonos de nuestros apoyos más cercanos y convirtiéndonos en seres más individualizados. Otro de los agravantes son las redes sociales, donde se compartieron masivamente actividades mostrando fortaleza, felicidad y perfeccionismo, sobre todo durante el confinamiento y la desescalada. De manera que, emociones tan importantes como la tristeza, el miedo, la frustración, la rabia, etc., fueron invisibilizadas y desatendidas. Pero, ¿por qué seguimos haciendo imperantes esfuerzos por reprimirlas?

En nuestro contexto cultural cada vez son menos bienvenidas las emociones tratadas como negativas, siendo castigadas de muchas formas. Es por esto que solemos disfrazarlas de un positivismo romántico y exagerado por miedo a mostrar nuestras vulnerabilidades. Por ello, la actitud de nuestro círculo más cercano (familia, pareja y amigos), pueden ayudarnos a mejorar nuestro malestar considerablemente como veremos más adelante. Pero antes, seguro que te surgen preguntas tales como: ¿En qué consiste el trastorno ansioso depresivo? ¿Cómo podemos detectarlo?

 

¿En qué consiste el trastorno ansioso depresivo?

Respondiendo a la primera pregunta, podemos decir que un trastorno ansioso depresivo se caracteriza por la muestra de síntomas al unísono, tanto de la ansiedad como de la depresión, sin predominar una por encima de la otra. Así, para comprender mejor dicho trastorno, se hace necesario aclarar en qué consiste la ansiedad y la depresión para conocer sus diferencias.

La ansiedad es una respuesta natural que nos protege de situaciones de peligro, pero que se transforma en desadaptativa cuando se manifiesta  de manera desproporcionada. En otras palabras, en situaciones inofensivas, reaccionamos de manera descontrolada y estresante.

Por otro lado, la depresión es un estado de ánimo que, ante situaciones que pueden parecer trágicas o negativas, causa un sentimiento de tristeza constante, además de una pérdida de interés notable para realizar diferentes actividades durante un largo período de tiempo.

 

¿Cómo podemos detectarlo?

Para detectar síntomas en una persona con trastorno ansioso depresivo, primero debemos tener en cuenta que la sintomatología variará de una persona a otra, pues no todas somos iguales ni expresamos del mismo modo nuestro malestar. A pesar de ello, existen síntomas generales que nos pueden poner en alerta, los más destacados son:

  • Estado de ánimo bajo
  • Pérdida de interés o capacidad de disfrutar
  • Ansiedad o preocupaciones predominantes
  • Trastornos del sueño
  • Falta de energía
  • Dificultades de concentración
  • Irritabilidad
  • Preocupación
  • Llanto fácil
  • Baja autoestima
  • Estado de hipervigilancia

 

¿Qué hacemos una vez que sabemos que alguien a quien queremos puede estar pasando por ello?

Es aquí donde rescatamos la importancia del círculo más cercano de quienes padecen este trastorno. Las personas necesitamos sentirnos queridas, valoradas y reafirmadas. Por ello, como si de un efecto dominó se tratara, ofrecer apoyo, cariño y reconocimiento a nuestros seres más queridos, así como recibirlo, mejora considerablemente la sintomatología. Pero no siempre sabemos cómo llevarlo a la práctica, pues las personas somos únicas y, por ende, no somos iguales a la hora de dar y recibir. Esto forma parte de la complejidad que entraña la mente humana y sus emociones. Y todo ello, nos puede frustrar e incluso arrastrar a una dinámica que se hará cada vez más compleja entre la persona que sufre el trastorno ansioso depresivo y quienes están a su alrededor. Si te encuentras en esta encrucijada, no dudes en aconsejar a esa persona para que acuda a una consulta psicológica, e incluso implícate con ella, porque esto nos puede ayudar en tan arduo camino. Algunos consejos para que puedas empezar a arropar de una forma más acertada si tienes un familiar, una pareja o alguna amistad que esté presentando éstos síntomas son:

  1. Ofrece tu compañía y tu apoyo de una manera genuina, la persona necesita sentir que no está sola en este camino.
  2. No intentes cambiar la forma de ser de esa persona. “El problema no es la persona, el problema es el problema”. Es importante mostrar que te tomas en serio tanto su ser como el trastorno que padece.
  3. Trata de evitar decir las frases típicas que encontrarás por las redes sociales y que empeoran los síntomas:  “no estés triste”, “deja de preocuparte”, “tampoco es para tanto, estás exagerando”, “intenta superarlo”, “piensas demasiado, todo está en tu cabeza pero no es real”, “eres muy negativo/a, deberías ser más positivo/a”, “hay gente que está mucho peor”, “pon más de tu parte”, “¿es por mi culpa? No he hecho nada malo”, “mañana, cuando te levantes, lo verás con otros ojos”, “no llores, tienes que ser más fuerte”, “estás llamando la atención”, “¿otra vez? ¿Por qué estás así ahora?”.

 

 

Ana Mora Vizcaíno