¿CUANDO Y POR QUÉ ACUDIR A UN PSICÓLOGO?

Este artículo pretende describir la importancia y necesidad de la psicología y del papel del psicólogo en nuestras vidas. Es interesante plantearse si nos conocemos a nosotros mismos, qué personalidad tenemos, cómo funciona nuestra mente y el porqué y cómo nos comportamos…. Cuestiones que cuántos de nosotros podríamos responder? La vida pasa tan rápida que parece que no tengamos tiempo de pararnos a plantearnos estas cuestiones. A la rapidez de lo que pasa todo, se le añade el desconocimiento y también el respeto o miedo que nos puede provocar el proceso de conocernos y entendernos a nosotros mismos. Luchamos por tener una sociedad mejor, mayor calidad de vida pero en muchos casos no queremos comprender, conocer cómo influye nuestra mente en nuestras propias vidas. Aún existe el falso mito: “El que va ala psicólogo esta loco” pero quién esta peor el que tiene la valentía, voluntad y fortaleza de ir a un psicólogo para mejorar su vida y salud o el que niega la necesidad de hacerlo. Todos, absolutamente todos tenemos algo que mejorar en nuestro pensamiento y funcionamiento y algo que aprender. La forma en que pensamos y leemos la vida, condiciona nuestro bienestar tanto psicológico como en gran parte físico por tanto la mayor responsabilidad que tenemos somos nosotros mismos porque si cuidamos de estar bien, los que nos quieren también se “beneficiaran” de nosotros. Hay muchas formas de cuidarnos y la psicología es una disciplina con base científica que contribuye a mantener sano el motor de nuestro cuerpo y funcionamiento que es nuestra mente. Un día un paciente que ya finalizó su proceso terapéutico me hizo una reflexión muy interesante: “Yo seguiré viniendo a las visitas igual que llevo el coche a revisión para así cuidar mi calidad de vida”. Me gustaría subrayar la importancia clínica de las emociones negativas constituyendo una seria amenaza para la salud (úlceras, enfermedades cardíacas, migrañas…) haciendo mención de un ejemplo: Paciente de 56años operado de tres by-pass de corazón y después de un tiempo de recuperación, se dirige de nuevo al hospital con el motivo de consulta de hipertensión arterial. En primer lugar se le hacen las pruebas pertinentes para una exploración completa, descartando posibles complicaciones post-operatorias o algún tipo de insuficiencia cardíaca o de otra clase que pueda influir en la presión elevada. El especialista descarta que haya un factor físico que produzca el aumento de la presión, considerando que el paciente es hipertenso y no haciendo nada para disminuir su presión sanguínea. Al cabo de un tiempo, un familiar del paciente telefonea a la consulta del especialista diciendo que el paciente en concreto, presenta un fuerte dolor de cabeza que persiste ya hace varios días incapacitando su vida cotidiana. El especialista aconseja que se le administre un nolotil bebible. Después de varias horas el paciente empieza a vomitar constantemente sin haber desaparecido el dolor de cabeza y vuelven a llamar al especialista para comunicarle las novedades. Por fin y en último lugar, el médico aconseja que su paciente tome un sedante y que después de unas horas observen la presión. Evidentemente la presión sanguínea del interesado, el dolor de cabeza y los vómitos disminuyeron considerablemente al cabo de unas horas. La reflexión sobre este caso nos hace plantearnos la pregunta siguiente: ¿Es necesario prolongar el sufrimiento o dolencia de un paciente sin tener en cuenta aspectos emocionales como la ansiedad, depresiones, angustia, etc. Que pueden influir y agravar su dolencia?. Otro ejemplo en el que se observa el papel fundamental de las emociones, es el de un estudio hecho en 1989 sobre intervención psicosocial en la supervivencia de pacientes con cáncer de pecho con metástasis. El objetivo es evaluar si la terapia de grupo (donde se contempla aspectos emocionales) tiene algún efecto en la supervivencia.. La muestra es de 86 mujeres con cáncer de pecho metastásico las cuales se reparten en dos grupos; uno experimental que recibe tratamiento médico y psicoterapia y el grupo control que nada más recibe tratamiento médico. Los resultados extraídos de este estudio son que las mujeres del grupo experimental (las que reciben tratamiento médico y psicoterapia) sobreviven unos cuantos meses más que las del grupo control (las que reciben únicamente tratamiento médico). Los comentarios o discusiones extraídas a partir de estos resultados son: -El hecho de compartir la experiencia es un elemento terapéutico de la terapia de grupo. -El hecho de estar en un grupo social incrementaba el estado de ánimo de las mujeres  y les hacia seguir mejor la transcripción médica. -La enfermedad se modula por las emociones, mediante cambios en el sistema neuroendocrino e inmune. -Debido a la mejora que presentan las pacientes de su depresión (provocada por la misma enfermedad) cumplen mejor las prescripciones médicas. -Mejora de las actividades cotidianas y de la calidad de vida en general. Respecto al caso y al estudio presentados a modo de ejemplo podrían parecer un poco extremistas pero creo que son claros, precisos y necesarios para reflejar la importancia de las emociones y la mente en nuestra vida. No obstante tampoco es bueno magnificar la influencia de la mente sobre la enfermedad, por tanto lo adecuado seria adoptar una actitud que se sitúe entre las dos siguientes ideas extremistas: -Creencia de que la mente no influye para nada en nuestras vidas. -Creencia de que la mente y las emociones positivas pueden curarnos. Barcelona 29 de Enero de 2014 Carlota López-Balcells Alvarez